6 PASOS PARA IR DE LA AUTO-TORTURA MENTAL A LA MENTE LIBRE.

Rendirte demasiado pronto: ¡cuesta todo tanto esfuerzo…!. Creer que para los demás si es así, pero nunca será para ti. Tener la sensación de que no te enteras de nada, algo así como que el resto ya ha madurado y tú todavía no. La vigilancia interna para no cometer errores, el hiper- control para no comportarte fuera de la norma, algo así como que tuvieras un policía interno, esa angustia que te inmoviliza. La vigilancia continua como si no te fiaras de ti. El enfado, la impaciencia: ¿por qué todo el mundo es tannnn lento…? Lo molesto, el miedo a la humillación que supondrá el fracaso. La sensación de que podrías quedarte sin nada. El cansancio y agotamiento por no llegar nunca a la meta, siempre es posible más, siempre es posible mejor, nunca es suficiente, nunca basta, no está del todo bien…

La debilidad emocional que sientes. La idea de que lo tuyo no tiene remedio y te tienes que conformar. Aislarte como forma de rechazar a los demás y de sentirte a salvo de que nadie te quite la energía.

Denigrar o burlarte de otros para desahogar tu frustración. Pensar mal de los demás desde el principio, por si acaso. Disimular tu inseguridad atacando primero.

Malgastar la vida buscando soluciones fáciles (embotarse con la tele, con la comida…)

Vivir de otros para no arriesgar. Miedo a tu propia debilidad.

Pensar que serás aceptado solo si tu imagen es brillante, fantástica, exitosa, si fracasas no quedará ni uno solo a tu lado.

Forzar a los demás, manipular para ser tenida en cuenta. La exigencia, el sentimiento de ser una víctima explotada. La imposición, las quejas y el miedo a la soledad. Medicarse para paliar la soledad. Hacer sentir a los demás culpables de tu situación. Idolatrar a otros como forma encubierta de empequeñecerte y no valorarte.

Este es el panorama desolador que te ofrece la mente. Es el juego de la auto-tortura. Realmente no necesitas ningún enemigo, tu propio pensamiento ya hace todo ese trabajo y posiblemente no pudieras encontrar un enemigo externo tan despiadado. Nada puede hacerte más daño que tu propio pensamiento

Llegados a este punto caben varias posibilidades:

1.- Que creas que es lo que hay y que tienes que vivir con esto. Que no hay nada que se pueda hacer con todo el pensamiento torturador. Y que si hay algo que se pueda hacer es: MUY DIFICIL. Y ahí te paras.

2.-Que te cuestiones: ¿Realmente existe una forma de salir de todo esto? ¿Hay otra forma de vivir? ¿Existen personas que lo pudieron lograr o en realidad todos sufren por algo? En este punto ya estás comenzando a movilizar cierta energía. Sigues…

3.-Que decidas. Un poco más deben seguir las preguntas, en realidad una sola: ¿Quiero seguir agotándome a mi mismo o ya es hora de decir basta? Esto es ya una petición clara de ayuda. Confía, va a llegar. Tú no decides la forma. Presta atención y se te mostrará fácilmente en función de tu determinación. Aquí ya estás en proceso de cambio o de ajuste mental.

4.-Déjate ayudar. No estás solo nunca pero debes ser muy honesto con el sistema de pensamiento torturador al que te agarraste durante años. Fabricaste miles de pensamientos que dieron forma a todo un esquema de pensamiento que se refleja nítidamente en tu vivir diario. Tienes que reparar en las experiencias actuales de tu vida. ¿Cómo son mis relaciones personales? ¿Cómo es mi día a día? ¿En qué consiste mi diálogo interno? ¿Qué pienso realmente de mi mismo? Es necesaria cierta docilidad, humildad para reconocer que has ocultado muchos sentires dañinos tapando con explicaciones mentales, actividad compulsiva o directamente con la idea de la resignación. Echaste durante mucho tiempo demasiada basura bajo la alfombra y ahora ya es insostenible. Alégrate en este punto. Ya lo ves y has decidido no ocultarte más de ti mismo.

5.- Reconoce la intensidad la emoción, de la rabia, la tristeza, la apatía, la falta de respeto, la fragilidad, la sobreadaptación, la temeridad, el pasotismo, el narcisismo, la desvalorización…

Descubre los ensayos mentales, el auto-engaño o la turbulencia emocional.

Reconoce los excesos y las omisiones. Hazte plenamente responsable, hazte cargo de todo esto.

Paradójicamente el reconocimiento trae la paz y el bienestar emocional que anhelas. Asegura el terreno que pisas. Tira del hilo emocional, llega hasta el final, descubre la razón oculta por la que mantuviste este pensamiento. Escúchate atentamente. Solo tienes que llegar hasta aquí y decidir soltarte. Este paso dará paso al siguiente como proceso natural.

6.-Reconoce lo que realmente eres, reconoce tu luz, sabiduría, autenticidad, vida, propósito, fuerza, poder, amor, alegría. Si lo miras bien, si vas hacia ti en lugar de en tu contra sabrás que es mucho más inquietante no saber cómo funcionan tus estados internos y temerlos . No tengas miedo a conocerte. Justo eso es lo que te traerá paz. El conocimiento propio, de eso que somos realmente y no lo que nos hemos contado que somos, ocurre cuando te puedas soltar de tu mente torturadora, cuando la conozcas bien y dejes de alimentarla con más pensamientos torturadores . Es realmente posible si tomas tu decisión.

En Ánimo Crecimiento Personal te ayudamos en este proceso a tu ritmo y según tus potenciales de cada momento. Utilizamos herramientas como el eneagrama, el sistema awareness (darse cuenta) Flores de Bach, sesiones individuales presenciales y on line, técnicas psiconergéticas y talleres grupales.

Solicita información y te contamos lo que mejor se adapta a ti en este momento.

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