En mi primera clase con Cristina, hace ya algunos años, recuerdo la sensación al finalizar esa primera clase, pleno agradecimiento. Me había hecho tanto bien esa clase que me llené de esa sentimiento hacia el yoga. La verdad es que sigo sintiéndolo al final de cada clase todavía hoy. Practicamos un yoga sencillo, facil de seguir. Eso no supone que deje de ser realmente poderoso.

En las clases de crecimiento personal, he aprendido a «darme cuenta», ¡que importante es!, quitando el automático. Vivir el ahora, limitando mis preocpaciones sobre el futuro o el pasado ha sido una liberación. Vivo sin miedo y con una paz interior que antes no tenía. Tengo más poder para afrontar cada situación, he crecido emocional e intelectualmente, y comprendo y manejo mis emociones y las de los demás. Me conozco mejor, gracias al eneagrama se cuales son las virtudes que frenan mis pasiones dominantes.

Gracias Cristina, de todo corazón.

20 noviembre, 2017